LOS PROBLEMAS A LOS QUE SE ENFRENTA EL LOBO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.

La actitud del hombre hacia la naturaleza cambió tras la etapa postglacial. De manera que, el ser humano comenzó a domesticar animales y a cultivar plantas, éste deja de ser nómada para ser cazador-recolector y permanecer en un lugar fijo. Es aquí cuando el lobo empieza a tener protagonismo en la vida del hombre.

Introducción.

Su aspecto se asemeja al de un perro de raza pastor alemán, pero con la cabeza más grande y redondeada, con maseteros  muy desarrollados, orejas cortas y triangulares, de cuello robusto. El color del pelaje es gris parduzco con el pelo de la cola, dorso y cuello de color gris oscuro. De mejillas blancas y una línea oscura en las patas anteriores que puede llegar hasta el pecho (característico de Canis lupus signatus).  Los machos son ligeramente de mayor tamaño, pero el dimorfismo es a penas apreciable.

Medidas: CC: 120 cm; C: 40 cm; CR: 70-80 cm; Ps: 32 kg (machos), 28 kg (hembras), con máximos comprobados de 46 kg y 38 kg respectivamente. Fórmula dentaria: 3.1.4.2/3.1.4.3. Numero de cromosomas (2n) = 78.

Distribución del lobo en la Península Ibérica. Fuente: Lista Roja.

Este mamífero social tiene más agudizados sus sentidos de la vista, olfato y oído, incluso humedecen varias veces su nariz para poder oler mejor. El oído tiende a desarrollarse más en el ecosistema bosque, y por el contrario, la vista en espacio abierto. Como sabemos los lobos aúllan, poseen diferentes aullidos y sirve para la comunicación intrafamiliar.

¿De qué se alimenta?

La alimentación, es el punto crítico de este gran carnívoro en lo que se refiere a su relación con el hombre. Su principal fuente de alimentos son los cérvidos (ciervo, corzo y gamo) y bóvidos (cabra, muflón y vaca). Es también carroñero como complemento de su dieta, aunque a veces se convierte en prioritario debido a la destrucción de biotopos y a la humanización. Son habituales los envenenamientos de carroña. (La cantidad no mata a un adulto pero si a un lobezno, ya que, regurgitan la comida). Los mamíferos domésticos representan porcentajes variables en la dieta del lobo, esto se debe a la mayor o menor disponibilidad de presas salvajes. También han sido presas los perros, micromamíferos, lagomorfos, etc, y a veces también se alimentan de frutos.

Relaciones intraespecíficas.

El lobo ajusta su ciclo reproductivo al de los herbívoros, ya que la disponibilidad de estos hará que aumente su reproducción o no. Dentro de una manada solo crían el macho y la hembra dominante, el celo se produce solo  una vez al año pero dura 20 días, y son monógamos. La crianza de los lobeznos se da por parte de ambos. La camada suele situarse en lugares con abundante vegetación y cerca de ríos, suelen elegir el mismo lugar año tras año. El número de lobeznos irá acorde con la experiencia de la madre pero oscila 4 y 9 cachorros que normalmente serán alimentados por la madre unos 21 días, aunque puede alargarse. Las labores de caza en este periodo las realiza el macho mientras la hembra cuida de la camada. El lobo ingiere comida que después regurgita para que la hembra y los cachorros puedan alimentarse (la estimulación de la regurgitación se realiza con sendos lametones en el hocico). A los 30 días pueden emitir ya aullidos y su dentición es de 28 piezas que se sustituyen hasta conseguir la dentición adulta formada por 42 piezas.

La actividad lúdica se trata de una fase de aprendizaje continua, con luchas simuladas pero que contribuyen ya a la jerarquización. Los machos dominantes serán quienes manejen las manadas y monopolicen el acto sexual. Normalmente solo se habla del macho dominante, además acuñado con otros términos como alfa, en el caso de las hembras también existe jerarquía y solo será la hembra dominante la que se juntará con el macho dominante. Parte de esta actividad lúdica también la forma la caza, donde ya con tres meses acompañan a sus progenitores a cazar.

Todo esto hace que se cree un proceso de formación integral que forma el cuadro etológico de la especie. Por su genética presentan unos comportamientos, pero estos se modelan con el aprendizaje. Si este proceso de aprendizaje es quebrado por una batida hará que la manada se disgregue, por lo tanto comprometerán su supervivencia, y en el caso de un individuo solitario tardará más tiempo en adquirir su madurez sexual.

El periodo crítico de mortalidad va desde el nacimiento hasta el sexto mes, aunque en individuos adultos va desde el primer año hasta el quinto por abatimiento, ya que los ejemplares jóvenes son los que se encuentran en las zonas periféricas del territorio. En cuanto a la supervivencia de la camada es clave la experiencia de la madre, hembras más longevas tienen más cachorros, repiten cubiles y paren en fechas más tempranas, por el contrario las jóvenes paren menos (sería un gasto de energía parir una cantidad de lobeznos que no puede sacar adelante). Incluso se han dado casos de adopciones de lobeznos huérfanos, (podemos identificarlo cuando vemos una manada que posee del orden de 11 o 12 lobeznos). Las lobas experimentadas son cautas son su camada, muchas tienen a los cachorros distribuidos en cubiles distintos, de esa manera es más probable que sobreviva algún lobezno; otra de las acciones llevadas a cabo es el “enmarañamiento” de itinerarios sobre todo en el hogar y dominio vital, el fin es que sea muchísimo más complicado llegar a la zona más íntima del lobo, que es el hogar.

Pero lo que es tremendamente importante dentro de una manada es el lobo viejo, estos mejoran el funcionamiento interno del grupo, en aspectos como la caza, supervivencia y aprendizaje.  Cuando se producen  las prospecciones del territorio de la mano de un lobo adulto y uno joven, el joven es el que se adelanta en caso de existir un peligro, es decir, se intenta conservar por encima de la vida de otro individuo de la manada la experiencia que puede proporcionar un lobo adulto. Este comportamiento se conoce con el nombre de lobo matrero (adulto) y el escudero (joven).

Los lobos que recorren el territorio comunal se denominan prospectores, realizan estos recorridos para localizar a sus presas o descubrir peligros y alertar a la manada. No confundir con lobos divagantes, esos son lobos solitarios que no pertenecen a una manada.

Pero si algo nos ha sorprendido siempre de esta especie es la jerarquización dentro de la manada. El núcleo familiar es la unidad social, dentro de cada grupo cada individuo tiene un rango. Como ya hemos mencionado el apareamiento se reserva para los ejemplares dominantes. La dominancia se demuestra con combates donde el ganador será el líder y el perdedor mostrará sumisión. De forma natural la muerte de una individuo de la manada no es deseable ya que conlleva la pérdida de protección, de ayuda en la caza y la propia perpetuación de la especie, sería un gasto de energía innecesario. Antes que el abatimiento de un ejemplar sobre otro se suele emprender la huida (esto en cautividad no es posible).

Distribución territorial.

Esquema 1. Distribución de las unidades espaciales del territorio.

Las tres unidades espaciales en las que divide el territorio son hogar (unidad mínima e íntima), dominio vital (zona intermedia) y territorio (unidad comunal de una manada en concreto). La distribución de cada uno de los individuos en cada una de las áreas determinará el equilibrio de esa población. De manera que los lobos adultos permanecen más en la zona del hogar y menos en la del territorio. El dominio vital suele corresponder con el área de campeo por parte de los lobos. Estos suelen delimitar estas unidades espaciales con excrementos y orina (menos densos en las zonas periféricas), e incluso arañazos en el suelo (ya que genera una barrera olorosa). El campeo se produce por unas sendas de caminos entrelazados, siendo uno prioritario o principal que nunca es cortado por un paso secundario, y se configuran a partir del hogar. Lo normal es que los lobos sean fieles a las rutas establecidas, muchos coinciden con trazados de carreteras o caminos anteriormente existentes, y esto les implica un menor gasto de energía. Están trazados de forma sinuosa y en círculo-espiral. Los campeos pueden durar del orden de 12-14h al día. Cuando el grupo se desplaza siempre lo hace en fila india esto implica un menor gasto, mientras que cuando van a cazar se disgregan. El lobo se ha visto afectado por los tremendos cambios que ha realizado el humano en el hábitat, puesto que carreteras, alambradas, aterrazamienos, pistas forestales les hacen estar expuestos a fuertes ruidos y pierden su sistema de referencia. Se han dado casos donde la construcción de una carretera atravesaba la unidad más importante para el lobo, que es el hogar. Las otras áreas representadas en el dibujo 1 son tierra de nadie y centro de reunión; en el caso de la primera son zonas neutrales de caza, y en el caso de la segunda es una zona compartida por varias manadas.

La importancia del hogar radica en que es el lugar donde nacen y mueren los lobos (en el caso de que sean ancianos). En una situación equilibrada, las áreas se configuran en torno al centro de referencia. Es importante destacar que tiene que existir una cohesión entre distintas manadas, puesto que un aislamiento lleva como consecuencia cruzamientos con perros, que les permia garantizar la continuación de la información de tipo etológico y genético.  El modelo en que delimitan estas zonas no es cerrado, como he explicado antes corresponde a una figura en espiral como se muestra en la siguiente imagen.

Esquema 2.Modelo de delimitación círculo-espiral.

La localización de cada individuo dentro del territorio marca también esta jerarquización, la pareja dominante es quien delimita el hogar, mientras que el dominio vital será limitado por individuos subadultos. La jerarquía no se debe entender de manera rígida, no existen distanciamientos entre los miembros de una misma manada, si no que cada uno respeta el rango que tiene por encima.

Una de las señales que nos indica que una población no es estable, es que se encuentre la espiral invertida, es decir, que los individuos adultos sean los que se encuentren en la zona periférica de esta espiral (territorio y dominio vital) y los jóvenes se encuentren en la zona central (hogar). Esto indica una grave desorganización de la población, es la muestra  un proceso irreversible y que conduce, por tanto, a una situación degenerativa.

El lobo como depredador.

La máxima por la que se rige el lobo es aprovechar la máxima energía con el mínimo esfuerzo. Esto es muy importante que lo tengamos en cuenta pues siempre obrará según esta máxima. La degradación a la que estamos sometiendo al medio, hace que la actividad depredatoria esté en desequilibrio, tanto es así, que han adquirido comportamientos inusuales como la actividad carroñera, y esto provocando cambios ecoetológicos. Ahora, vamos a hacernos la pregunta que todo el mundo ha pensado alguna vez y  quizás no hayan encontrado la respuesta: ¿Por qué el lobo mata más de lo que necesita? Para responderla quizá deberíamos analizar al ser humano puesto que no se comporta muy distinto al lobo, pero como este tema no nos atañe, allá vamos. Nos debemos remontar a épocas glaciares, donde conseguir abatir una presa era altamente complicado y conllevaba un gasto alto de energía, de manera que si se podían abatir más piezas llevarían un paso ganado, y pasaría a formar parte de su “reserva” enterrando los cadáveres bajo el hielo para conservarlos. No olvidemos, que todas y cada una de los pautas de comportamiento que les hayan llevado a la supervivencia, forman hoy día parte de ellos también, para el logro de un “status” óptimo.

Los lobos como depredadores controlan a las poblaciones de herbívoros para que no acaben con toda la vegetación, la intervención del hombre sobre los herbívoros es negativamente selectiva, debido a que el ser humano selecciona los individuos más llamativos, los que son buenos para perpetuar la especie. El lobo no hace esta distinción, sino que será abatido aquel cuyas características no le permitan defender su vida. Es sabido que un ecosistema es más resiliente cuanto más complejo sea, no olvidemos que el lobo depreda a  un distinto abanico de especies, por lo tanto no llevaría a la extinción de ninguna en particular.

Pero se están dando conductas anómalas, debido a la domesticación de herbívoros y la proliferación de basureros. No es un comportamiento habitual que un lobo solitario trate de abatir una gran res, como tampoco lo es que una manada acuda a un basurero a alimentarse. El lobo paulatinamente está perdiendo sus pautas de depredación, pues le es más fácil abatir una oveja que no le pone resistencia, que un ciervo salvaje. Ahora bien, en su genética está la caza, pero si los cachorros no tienen la proyección por parte de sus progenitores, no lo habrán aprendido. Toda esta situación conduce al lobo a un deshabito de caza de presas salvajes.

Problemas a los que se enfrenta el lobo.

Como bien hemos visto, hay varios factores que le afectan:

Pérdida de entidad biológica (genética): debido a los cruces que se producen entre perros y lobos, como hemos visto, se da en zonas donde las poblaciones están aisladas.

Pérdida de entidad ecológica: va perdiendo su instinto predador que culmina la cadena trófica, desmoronándose así los eslabones inferiores.

Pérdida de entidad etológica: aquí se engloban desde aspectos alimenticios, la relación con otros animales, y sobre todo la delimitación y ocupación del territorio. La delimitación de las tres unidades básicas es primordial para establecer la estabilidad y “status” óptimo de la población, sin olvidar quién la ocupa, siempre en el centro individuos más longevos, y a medida que nos acercamos a la periferia, individuos más jóvenes.

Falsas estimaciones de individuos. Los lobos campean un área permanente pero pueden también recorrer otras áreas que denominamos áreas de presencia habitual. Los censos cometen errores al contabilizar individuos por varios motivos; no se tienen en cuenta límites geográficos sino administrativos, de esta manera lo que se produce es una duplicación y en algunos casos triplicación de datos. Lo coherente es realizar estudios de las poblaciones loberas y después delimitar su área de distribución atendiendo a límites administrativos. Tampoco se tiene en cuenta los seis primeros meses críticos para las camadas, habitualmente las madres jóvenes suelen perder en la mayoría de los casos toda la camada. Si se producen estimaciones erróneas, se entiende que estas poblaciones pueden gozar de un “status” óptimo, y en la mayoría de los casos no es así. Tampoco hay que olvidar que los censos deberían de estudiarse por un mínimo de 5 años para que haya un cambio generacional, además de estudiar si las áreas son bien delimitadas por éstos, y si son habitadas por los individuos de tal manera que describan una población equilibrada.

Destrucción del hábitat: es uno de sus principales problemas. Con la eliminación de la cubierta vegetal y las repoblaciones hacen que el medio tenga un aspecto más artificial, más geométrico. Los incendios forestales, carreteras, construcción de embalses y otras actividades, les interfieren en su sistema de referencia y en el comportamiento territorial. Lo preocupante es que los efectos de estas perturbaciones no los podemos prever en un corto plazo, sino que debería ser un estudio durante años.

Batidas: la situación en España es paradójica. El lobo goza de protección del  río Duero hacia al sur, mientras que en el norte en algunas comunidades es considerado cinegético y en otras se llevan a cabo controles de la población desde la administración competente.  Los censos erróneos llevan a creen que las poblaciones son mayores de lo que son en realidad. Los ganaderos tienden a tomarse por su mano la justicia realizando batidas. En España estas pérdidas de reses son contrarrestadas de forma económica, bajo la certificación de un guarda que atestigüe que sea daño por lobo, pero estas remuneraciones suelen ser tardías lo que hace aumentar el enfurecimiento de los afectados.

Conclusión.

Para poder inferir cuales son las acciones que debemos tomar para la conservación del lobo, hace falta un estudio detallado de las poblaciones existentes en la Península Ibérica. Cuando se haya generado una base de datos fiable (varios años) se podrá constatar el “status” de cada población y por tanto, decidir qué medidas son adecuadas para cada población de acuerdo a los resultados de estos estudios.

Nuria Torralba López.

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